viernes, 5 de abril de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
EN EL TRABAJO
En ocasiones pasamos más tiempo con los compañeros de trabajo que con nuestras propias parejas. No es de extrañar por tanto, que a veces el roce del trabajo lleve a otro tipo de roces que todos podemos imaginar.
Por desgracia para mi fantasía, mi mujer en su trabajo solo tiene compañeras. Tampoco tiene un jefe que para esto daría mucho juego. Por tanto por ese lado no tengo mucho con lo que fantasear.
No obstante el verano pasado....
Iria trabaja por las noches y comparte su turno con otra compañera.
En Junio del pasado año, esta cogió una baja y en su lugar pusieron un sustituto.
Cuando a los días siguientes, en el intervalo que teníamos mientras ella llegaba a casa y yo me iba a mi trabajo, le preguntaba qué tal le había ido la noche, ella me decía que muy bien, que Javier era un chico muy amable y enrollado y que con él se llevaban las noches muy bien.
Por supuesto, a mi me encantaba escuchar eso.
Así que yo todos los días le sonsacaba acerca de su compañero y ella me contaba que si esa noche hablaron de esta cosa, si a la siguiente hablaban de otra....etc., que si era guapete, que si le caía muy bien. A ella se le veía contenta y yo por supuesto también lo estaba
El mes de Julio iba transcurriendo y llegó el última día en que iban a trabajar juntos, ya que Iria en Agosto tendría vacaciones y Javier dejaría de trabajar al llegar Septiembre con la vuelta de la compañera habitual.
Así que aquella tarde mientras se preparaba para ir a trabajar, me preguntó si teníamos por casa una botella de buen vino.
- yo le respondí, que algo habría y que para que la necesitaba
- bueno, respondió ella, hoy es mi último día antes de las vacaciones y la última noche que voy a compartir con Javi, así que pensamos en darnos un pequeño homenaje, ya que en estas fechas apenas hacemos nada por la noche, intentaremos no aburrirnos mucho.
Cuando se fue, la bese y le deseé que pasara una buena noche, mientras me quedaba pensando en lo excitante que se presentaba esa pequeña fiesta particular entre los dos.
A la mañana siguiente, ella llegó como siempre a la 8.30. Yo estaba en cama ya que comenzaba mis vacaciones y no tenía que madrugar.
Le di un beso y le pregunté cómo le había ido la noche.
-Bien me contesto. Y se acostó dándome la espalda
Pasaron un par de minutos y dijo:
-Sabes? Entre el beso que me has dado ayer a la noche y este de ahora, me han besado muchísimas veces.
Quedé callado
-Es más, me tendría que dar una ducha ya que he estado haciendo bastante ejercicio, pero estoy tan cansada que lo dejaré para más tarde, Además así podrás sentir olores en mi cuerpo para ti extraños.
Yo seguía callado, atónito, no sabía si aún estaba soñando
-No dices nada? Se giró hacía mí y me tocó el paquete. La tienes bien dura. Podría hacer algo para que se te bajase, pero realmente ya he comido bastante polla esta noche, Y follar ya no te cuento, he quedado tan bien follada esta noche que voy a tener que descansar unos cuantos días. Estoy súper mojada de solo pensar en el entre mis piernas.
Así que,- me cogió mi mano y me la puso en mi polla,- arréglate tu solo ese empalme como puedas.
No me di cuenta pero la tenía muy dura y comencé a masturbarme
- Dime como fue- le pedí
- Ni lo sueñes, tendrás que usar la imaginación, eso si ya te digo que esta fantasía tuya me va a encantar y que la verás hecha realidad muchas veces más. Se presenta un verano muy interesante.
Antes de que hubiese acabado esta última frase yo ya me había corrido.
jueves, 7 de febrero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
PODRÍA HABER SIDO
Comentaba días atrás que la
fantasía de compartir a mi mujer, no era algo que había tenido en cuenta desde el
comienzo de nuestra relación, sino que fue algo que descubrí tiempo después.
Fue una pena, y también que no
lo hubiese hablado con ella antes, porque recuerdo una anécdota que le pasó un
tiempo después de habernos hecho novios y que en la actualidad me sería muy
morbosa. Bueno de hecho ahora me lo parece y fantaseo con ello aunque en su
momento no le diese la mínima importancia.
Ocurrió en la boda de un amigo
de la pandilla, seguro que las bodas con la alegría, el alcohol, el baile… y
demás es un buen vivero de anécdotas y oportunidades sobre este tema.
Pues bien, a esta boda
acudimos unos cuantos amigos de la pandilla, entre ellos uno que estaba soltero
y que tenía bastante fama de ligón.
El chico en cuestión estaba
sentado en nuestra mesa y se puso bastante contentillo durante la comida. Le echo
unos cuantos piropos a mi mujer sobre si estaba muy guapa con ese vestido o si le sentaba muy bien el peinado….
Allí estaba yo delante, así que se cortó un poco, pero según me contó mi
mujer después, en el momento de las copas y el baile fue directamente al
ataque.
La sacó una vez a bailar y mi
mujer me vino diciendo, “hay que ver como esta Miguel hoy, se pasó todo el baile diciéndome
lo buena que estaba, que si le gusta mi escote, que le encantan mis tetas, que
le encantaría probarlas…”
Yo, que nunca fui celoso de
ella, le dije que no le diese importancia que estaba muy bebido y que no se
ofendiese por ello.
En una segunda vez que la sacó
a bailar, ella ya vino más enojada diciendo que aquello iba a más y que sus
palabras ahora eran entre otras, “que le
encantaría follarsela y que iba a gemir y gozar en la cama como nunca antes lo
había hecho”
Yo por segunda vez le saqué
hierro al asunto y le dije que si no estaba cómoda con ello que no bailase más
con él y punto.
Allí acabó el asunto y esa anécdota,
que seguramente en la actualidad yo trataría de una forma diferente, incitando
a mi mujer a que comprobase si lo que le decían era cierto o no. Quién sabe si
con alguna copilla más ella se hubiese animado a algo.
Pasados un par de meses, nos
volvimos a encontrar con este amigo, mi mujer me contó que él se le acercó algo
avergonzado y que le pidió disculpas porque aunque no se acordaba de mucho,
pensaba que se había pasado un poco con ella durante aquella boda.
Ella le dijo que no se preocupase
y que tanto ella como yo no le habíamos dado ninguna importancia. A él le sorprendió bastante que ella me lo
hubiese dicho y, a que a mí no me hubiese importado. Se ve que estaba
acostumbrado a tratar con otros novios/maridos mucho más celosos que yo, ya que
como os recuerdo él era un auténtico ligón y no se cortaba con ninguna.
Ahora, tiempo después de esta
historia lo pienso y recordando que las palabras de mi amigo hacia mi mujer no
me molestaron en absoluto, creo que ya la quería ver disfrutando de otras
pollas aunque yo no fuese consciente de ello.
lunes, 21 de enero de 2013
COMO EMPEZÓ
Estaba el otro día pensando sobre mis primeros días de
relación con mi mujer y me pregunté cuando comencé a tener esta fantasía con
ella.
Porque este es un tema que no me había planteado
antes. Quiero decir que antes de estar
con mi pareja no había pensado nunca que el día que la tuviese me gustaría
compartirla con otros hombres.
Y tampoco fue una fantasía en los primeros años de
relación, o si lo era yo no lo sabía.
Realmente no tengo muy claro si fue una idea que maduró
poquito a poco en mi cerebro o si un día se me encendió la bombilla y descubrí lo que realmente me gustaría en mi relación
sexual con mi pareja.
Si recuerdo que cuando me decidí a contárselo, y a pesar de
la gran confianza que tenemos, estaba muy nervioso. Nervioso y excitado, mucho.
Ya solo el hecho de estar hablando del tema con ella hizo que se me pusiera muy,
muy dura. Menos mal que ella se dio cuenta de ello y
recompensó mi sinceridad con una fantástica mamada, durante la cual ya podéis
imaginar iban mis pensamientos…
Al principio, después de aquel momento hubo una temporada
que este asunto se convirtió en una pequeña obsesión, pensaba constantemente en
el tema, veía páginas, relatos, e historias de esta temática, quería forzar y que
todo este asunto fuese muy rápido y se convirtiese pronto en una realidad.
Pero finalmente me di cuenta de que en mi caso necesito unos plazos,
como ya he comentado mi mujer se opuso totalmente al principio y aunque esa
resistencia luego se ha ido flexibilizando un poco, ahora sé que mi objetivo está lejos,
pero ahora lo llevo con calma y poco a poco.
No sé si algún día cruzaré la meta, pero desde luego la
imaginación sigue funcionando y muy bien.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
EL INGREDIENTE
La primera vez que le comenté a mi mujer que mi mayor fantasía era verla con otros hombres, se rió y se lo tomó a broma.
NO, no era una broma
La segunda vez, se puso algo
más seria y me soltó esa frase que seguro le sonará a alguno, “tu lo que
quieres es acostarte también con otras mujeres”
NO, no era lo que quería, mi fantasía es exclusivamente con ella.
La tercera vez… se enfadó. Entonces salió con eso tan típico
de “si eso es lo que deseas, es que no me quieres”
NO, ella volvía a equivocarse.
Claro que la quiero y mucho, pero como explicarle a tu pareja, que se pone tan
a la defensiva, el porqué quieres que esa fantasía llegue a hacerse realidad.
Así que intenté exponérselo de
la mejor manera posible.
Mi fantasía es un coctel de
sentimientos, Hay que mezclar unas dosis de excitación, morbo, placer, pero
también nervios, miedo y celos.
Si, celos, una pizquita, una
gotita nada más en esa coctelera, creo
que es el ingrediente clave.
No soy una persona celosa, ni
mucho menos, pero pensar a mi mujer follando con otro hombre me produce además
de mucho placer y excitación, un pequeño nudo en el estomago producido por ese
puntito de celos.
Y esos celos vienen por el
amor. Si no la quisiese no me pondría celoso, no tendría esa sensación tan
extraña y maravillosa a la vez.
Porque veamos, he visto a
otras parejas follando, en internet, en pelis… pero el sentimiento no es el
mismo. Me puedo imaginar haciendo un trío con otra chica y sí, me puedo poner
cachondo y excitarme, pero NO, no es lo que siento cuando fantaseo con ella.
Y así se lo he dicho y se lo
he explicado, que la quiero y que por
eso, esa fantasía me produce tanto placer, porque si no la quisiera si no me
importase nada, al imaginármela gozando con otras pollas, no me excitaría nada.
Y que para ella sería todo el
placer físico, y para mi quedaría un placer mucho más psíquico.
Y que quiero y deseo probar
ese coctel.
Después de hablar todo esto
con ella, ha entendido mis sentimientos, sabe que si lo deseo es por eso,
porque la quiero, sino el morbo no sería ni siquiera la décima parte. Y ya no
piensa que soy un enfermo, solo que mis fantasías son un poco raritas (aunque
yo le insisto que no tanto).
Por supuesto, aún no está
decidida a que esto llegue a ser realidad, pero cada paso adelante es un avance importante.
martes, 18 de diciembre de 2012
UN VIEJO AMIGO
Ahora por motivos de trabajo ya no vive en la ciudad, así
que estuvimos charlando un buen rato y
para ponernos al día le propuse quedar el fin de semana para ir a cenar y salir a tomar algo.
Al llegar a casa
le dije a mi mujer que me había encontrado a Raúl y que le había invitado a cenar y a salir a tomar
algo y que le había ofrecido quedarse en casa, para que no tuviese que conducir
después de tomarnos un par de copas.
A ella le pareció bien. A mi mujer y a mí nos unía una buena amistad con Raúl y
su esposa. Solíamos salir a menudo los cuatro y tenemos pasado muy buenos
momentos. El caso es que desde que ellos se divorciaron y mi amigo se fue a
vivir a otra ciudad habíamos perdido un poco el contacto.
Así que pasaron los días y llegado el fin de semana nos
encontramos los tres. Nos tomamos algo en casa y salimos a cenar.
La cena fue muy distendida y agradable y transcurrió
recordando viejas anécdotas tanto de mi
amigo y de mi, (que ya nos conocíamos de
antes de tener parejas) como de la época en que salíamos los cuatro.
Tras la cena nos fuimos a un local tranquilo a tomar una
copa y a seguir la noche. Ahí la
conversación cambió un poco y Raúl comenzó a contarnos que desde que se había
separado le iba muy bien. Que de momento no pretendía volver a emparejarse y
que se dedicaba a salir y pasarlo bien sin más. Nos contó que había encontrado una “follamiga” como se les
llama ahora y que estaba encantado.
La conversación se volvió más picante y nos confesó que con ella había realizado algunas de sus
fantasías sexuales que con su mujer no había logrado.
En un momento dado, me fui a la barra a pedir unas copas
y los dejé allí solos. Mientras me atendían se me encendió una lucecita. Si
amigos; mi gran fantasía es ver a mi mujer con otro hombre, es ser cornudo y
hasta ese momento no se me había ocurrido lo morboso de la situación. Ahí
estaba yo en la barra pidiendo bebidas
para los tres mientras mi mujer y mi amigo estaban solos en una esquina
hablando de sexo tranquilamente.
Lo cierto es que en mis planes de hacer mi fantasía realidad siempre pensaba en alguien alejado
de nuestro circulo, en alguna persona con la que no tuviésemos una relación
previa y eso creo que me había bloqueado hasta ese momento.
Cuando regrese junto a ellos seguían con las risitas y la
conversación subida de tono. Iria me conto que siguiendo con el tema fantasías
le había contado a Raúl la mía. Yo la verdad me quedé bastante cortado. Mi amigo
me dijo que con el pedazo mujer que tenía esa fantasía no sería difícil de
realizar y concluyo con un “si quieres voluntarios, para eso están los amigos”
Os tengo que confesar que la vergüenza fue desapareciendo
para dejar paso a la excitación. Tuve
que acomodarme un poco para disimular la
erección que empezaba a asomar entre mis piernas.
A partir de ese momento me propuse desaparecer cuanto
pudiese, para ir a pedir, para ir al baño…, cualquier excusa era buena para que dejarlos a solas y que mi mente siguiese
trabajando en el morbo. Sabía que mis
fantasías no se harían realidad pero la excitación de que ellos estuviesen
juntos hablando y bailando en la pista era tremenda. No dejaba de estar empalmado. Llegó un momento en que me apartaba tanto de
ellos que parecía no existir y parecían
pasarlo tan bien juntos que era maravilloso.
Y acabó la fiesta y decidimos irnos a casa. Yo
seguía callado y dejándolos a su aire y
ellos continuaban con sus conversaciones
y sus risas.
Y llegamos a casa,
alguien propuso tomar la última, así que fuimos a la sala, me dirigí al mueble
bar a preparar las bebida.
Y pasó....
Al girarme estaban ambos en el sofá besándose apasionadamente.
Raúl tenía una mano por debajo de la blusa de mi mujer, tocándole los pechos. La
mano de ella le manoseaba el pantalón, intentado abrírselo para alcanzar a
tocar su polla.
Yo estaba de pie, quieto, inmóvil, sin reaccionar
Raúl le sacó la blusa y comenzó a comerle los pezones,
ella gemía, eso le encanta y estaba
claro que estaba disfrutando bastante. Todo lo
recuerdo como flashes, la excitación, el morbo, el alcohol…
Ahora el ya no tenía los pantalones y disfrutaba de la
atenciones que mi mujer y su lengua le brindaban a su polla.
Al cabo de unos minutos, ella se levantó y vino hacia mí,
me pidió que le alcanzase el bolso que quería coger los preservativos que
había comprado el día anterior. Ese simple
detalle fue brutal para mi, ya que nosotros NO utilizamos condones, con lo cual
esto que estaba pasando no era algo
espontaneo ni fruto de una noche loca. Noté la polla más dura que nunca.
Cuando le di el paquete me sonrió y me dijo que se iba a
la cama a follar y que por supuesto eso no iba a ser conmigo. Y que tampoco iba
a poder verlo que de momento me tendría que conformar con seguir imaginándolo.
Tomó a Raúl de la mano, se fueron al dormitorio y cerraron
la puerta.
Yo me senté en el sofá y comencé a masturbarme mientras
escuchaba los gemidos de ambos. Se escuchaba el golpeteo de ambos cuerpos al
follar, cerré los ojos para imaginarme a mi mujer siendo follada por otro y
sentí la leche caliente resbalando por mi mano….
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